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La educación privada en México II


Tentaciones o riesgos de la educación privada.

Las instituciones educativas privadas pueden tener, a mi juicio, dos tentaciones principales, entre otras:

La construcción de un gueto, levantando murallas respecto a las realidades sociales circundantes o periféricas, aislándose de la problemática social y de la misma sociedad. Lo cual confirmaría la hipótesis que la educación privada solamente busca preservar las estructuras económicas y políticas dominantes de una sociedad[1]. Tentación que en nuestra patria, en algunos estados, es una triste realidad, dada la desigualdad social imperante en la sociedad mexicana[2].

 

La segunda tentación es el establecimiento de una sociedad mercantil alimentada por la proliferación acelerada de establecimientos privados que ofrecen servicios de formación profesional, con títulos y grados, en tiempos record y a la medida de todos los bolsillos[3]. La consecuencia de una escuela-negocio es que sus alumnos se comportarán con los mismos parámetros con los cuales fueron educados. No es casualidad que hoy en día encontremos gran cantidad de profesionales, pues obstentan un título para ejecer una profesión, sin ningún sentido del servicio social, verdaderos mercenarios médicos, arquitectos, abogados y políticos que miden su éxito profesional en relación a su éxito económico, sin importar la integridad en el ejercicio de su profesión y las repercusiones sociales de su comportamiento comercial, sin ética profesional y sin beneficio social alguno.

[1] Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, México, 2013, volumen XVIII, Número 4, pp. 135-141

[2] Conferencia del Episcopado Mexicano, Carta Pastoral Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos, n. 327.

[3] La educación superior privada en México: una aproximación. Perfiles Educativos, volumen XXIV, número 98, 2002, pp. 128-146 Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación.